Llamamiento

Algo no está funcionando en el mundo.

  • Guerras y conflictos armados como en Siria, Kurdistán, Irak o en Ucrania nunca terminan. Anualmente Se gastan 1,8 billones de euros para el armamento y para guerras y al mismo tiempo crece la exportación de armas.
  • Mundialmente hay más de 65 millones refugiados. Las fronteras de Europa y de Alemania se cerraron de nuevo. En busca de seguridad miles de personas se ahogan en el Mar Mediterráneo que se convirtió en la frontera más mortal del mundo.
  • El racismo y el odio aumenta en muchos países del mundo, como así mismo en Alemania. La verdad ya no es ningún criterio más, se especula y se niega mucho para provocar y generar miedos y prejuicios.
  • El gobierno actual se aprovecha  de ese ambiente y aún lo enardece. Últimamente se han expulsado a refugiados de los países en guerra como Afganistán.
  • El cambio climático provocado por el ser humano es una realidad innegable y amenazante. Las consecuencias ya son omnipresentes y afectan sobretodo  a las personas y países que menos afectaron este proceso. A pesar de eso el gobierno alemán acondicionó un plan climático a medida de los intereses de la industria de los combustibles fósiles. Incluso el presidente estadounidense Donald Trump niega el cambio climático.
  • La división social ha llegado a un nivel dramático. Ocho hombres tienen más dinero que la mitad de la población pobre del  mundo. Esa división no  es solamente un problema de los países del tercer mundo sino también afecta a países industriales como Alemania. Millones sobreviven con salarios bajos, que no pueden esperar una jubilación existencial y además compiten por las pocas viviendas que hay.

En vez de solucionar esos problemas, se empeoran por los tratados de libre comercio como EPA, CETA, TISA  y TTIP.

Hablan sobre la “cooperación con África”, pero igual no participa nadie del continente africano en la cumbre. Discuten sobre el cambio climático, pero representan los intereses de las industrias de petróleo, carbón y automovilística. Hablan sobre la paz, pero ellos mismos provocan y participan en la guerras y se enriquecen con la industria de armamento.

El gobierno de Angela Merkel representa su país como un refugio de sensatez y balance. Pero al mismo tiempo cierran las fronteras europeas, condicionan y imponen a Grecia y a otros estados una política neoliberal que empobrece y provocan mundialmente  a cambios gubernamentales no legítimos.

Quieren consolidar el  papel de Alemania en el reparto de mercados y recursos mundialmente. El esfuerzo militar apoya eso también por medio de sus misiones en el extranjero.

El gobierno alemán colabora aún con el dictador Erdogan y apoya su guerra contra la población kurda para seguir sus propios intereses en esa región para que Turquía cierre las fronteras con Europa para los refugiados.

La cumbre G20 embotellará a Hamburgo por varios días y la ciudad será utilizada como escenario para el espectáculo montado del poder. A la vez los habitantes serán aislados del centro, que pertenece a la zona principal de la cumbre G20. Pero este plan no se va a realizar. Qué los líderes de Estado y sus delegaciones se atrincheraren en los “Messehallen”. Las calles pertenecerán a la gente que no fue invitada a la cumbre. Nuestra crítica no se dirige únicamente a personas especificas y a representantes específicos, sino a las relaciones y estructuras que estos han creado. Mostremos nuestro repudio a los representantes del cruel y frío mundo del capitalismo global y a los organizadores de la cumbre G20.

Vamos a expresar solidaridad con todos aquellos que a través de manifestaciones, huelgas o rebeliones mundialmente se oponen a la política del G20. Nuestro reclamo de un mundo en paz, justicia mundial y solidaridad sin fronteras no va a poder ser no oído.

Invitamos a todas las personas que comparten nuestra esperanza como indignación el 8 de Julio del 2017 (en Hamburgo) a una manifestación multicolor y fuerte.